Tras unas semanas de parón, retomamos la serie de la historia de la ciudad de Huesca. Esperamos no haberos hecho esperar mucho, y que os guste.
Capítulo V: Huesca, cristiana y visigoda (parte I)
Al calor de la sociedad y de la vida cultural y pacífica de la dominación romana, la semilla cristiana se propagó rápidamente por toda la región del Ebro. Dejando atrás los tiempos apostólicos (venida de Santiago y sus discípulos) en los que está mezclada la historia con la leyenda, es indiscutible que ya en el siglo III, una gran parte de la provincia tarraconense a la que pertenecía Osca, estaba evangelizada, ya que previamente la semilla cristiana había fructificado en varones oscenses que dieron su sangre por la nueva fé (como fueron San Lorenzo y San Vicente, nacidos en la Osca romana que fueron martirizados por la fé cristiana, y en honor a los cuales se fundó La Compañía).
Cuadro del mártir San Lorenzo
En los primeros concilios nacionales, tales como el de Elvira (Granada) en el 314, a los que suceden los de Zaragoza en el 380 y Toledo en el 400, asiste un obispo de “Fibularia”, (que según el gran historiador moderno de la iglesia Española, el jesuíta P. Villada, lo cree en una ciudad hoy desaparecida cercana a Huesca, junto a Loarre y que probablemente se extendería en el término del actual pueblecito de Concilio, junto a Riglos) lo cual nos indica la importancia del conjunto de la provincia oscense, que aportan a un obispo a los primeros concilios celebrados por la fé cristiana, en los que se discutirían partes importantes del cristianismo, como por ejemplo la conversión de los Godos al cristianismo o los patrones de comportamiento de los clérigos.
El hecho de que la cristianización fuese realizádose siguiendo las comarcas atravesadas por la grandes calzadas romanas, demuestra la pronta cristianización de Huesca y su comarca. Este hecho se ha venido confirmando con los descubrimientos de algunas primitivas necrópolis de tipo paleocristiano (Monte Cillas en Fantova).
Las persecuciones en España como en todo el mundo cristiano, no fueron más que la semilla de una captación total de la sociedad, y Huesca pudo siempre jactarse de haber dado dos de los más gloriosos nombres al Martirologio cristiano. Según testimonios contemporáneos, San Lorenzo y San Vicente fueron hijos de Osca, martirizados en la Roma del emperador Valeriano, el primero en el terrible suplicio de la parrilla y el otro en Valencia bajo la persecución de Diocleciano (también emperador de Roma).
Cuadro del camino de San Vicente, en el frontal de Liesa (Huesca)
Osca que les dió la vida, nunca pudo conservar las reliquias sagradas de sus cuerpos, venerados en la ciudad Eterna, nombre por el que se conocía a Roma, en la basílica de San Lorenzo y en la risueña ciudad del Turia. En la actualidad en la iglesia de San Lorenzo se conserva la reliquia del dedo de San Lorenzo.
Iglesia de San Lorenzo, Huesca
Continuaremos la serie con la segunda parte de hoy:
Capítulo VI: Huesca, cristiana y visigoda (parte II)
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