Capítulo IX: La Conquista (1096)
Al finalizar el siglo XI, la decadencia militar y guerrera de los reinos de Taifas y el empuje de las armas cristianas, presagiaban el fin de la dominación agarena en el valle del Ebro: Huesca agonizaba en su vida musulmana. El gran caudillo pirenáico Sancho Ramírez (el segundo soberano del diminuto reino montañoso de Aragón, hijo de Ramiro I) incansable en su deseo de dominar la tierra llana, llevaba varios años devastando las comarcas y obligando a los “walís” (gobernadores) de Huesca a pagarle la tributación anual en moneda de oro (los llamados “parias”, para que los musulmanes no fueran atacados por los reyes cristianos).
El rey Sancho Ramírez
Pero el sueño del gran rey era el domino del Somontano, el poder trasladar el centro político de su reino de Jaca, metida entre montañas, a la ciudad de Osca, que presagiaria el próximo dominio de la gran Zaragoza, la suspirada “ciudad Blanca” de los cronistas árabes (llamada así por el color de sus murallas y edificaciones, construidas con alabastro). Para ello necesitaba tomar los fuertes castillos de la sierra de Guara, que eran las avanzadas del reino moro y la mejor defensa de la ciudad. Sancho Ramírez, siempre dispuesto a la lucha, fue dominando con su huestes aguerrilladas las famosas fortalezas de Loarre, de Alquézar y de Marcuello, y desde ellas concentró los puntos de resistencia necesarios para preparar la rendición de la ciudad.
Fortalezas de Loarre y Alquézar
Cuando tuvo castigada la tierra y dominada gran parte de los Somontanos de Huesca y Barbastro, comenzó el sitio a la ciudad, no sin antes levantar un gran castillo (1085) sobre los altos que dominaban la “hoya de Huesca”. Tal fue la famosa fortaleza de Montearagón, que una vez cumplida su misión guerrera, fue conveertido en abadía, al igual que sus hermanos de Alquézar y Loarre.
Castillo de Montearagón con la sierra de Guara al fondo
No era empresa fácil el dominio de Huesca, no sólamente por el gran poder del taifa o reino moro de Zaragoza (uno de los más fuertes de la España musulmana), sino también porque Castilla, siguiendo su tradición, soñaba con la unidad peninsular y no habia renunciado a ser ella la conquistadora del valle del Ebro.
El sitio de Huesca se presentaba difícil, habia que luchar contra una ciudad de grandes defensas y bien abastecida y era de esperar que los musulmanes oscenses contarían con la ayuda de los zaragozanos y de los ejércitos cristianos de Castilla, por ser tributaria de este reino. El sitio duró más de treinta meses, y como en aquellos tiempos los ejércitos no disponian de medios para asediar cuidades bien defendidas, el rey Sancho decidió conquistarla por hambre, impidiendo que los oscenses cultivasen sus tierras y recogiesen las cosechas. Para ello en el año 1089 se levanta el castillo de Montearagón, de donde saldrán periódicamente los cristianos para asolar las cosechas. Todos los veranos los caballeros montañeses queman las mieses de la hoya de Huesca. Entonces llega el año 1094, año de hambre según los Anales de Ripoll, y Sancho Ramírez decide impedir que los labradores de Huesca recojan las escasas mieses al mismo tiempo que braceros cristianos recogían los trigos y cebadas para trasladarlos a los valles del Gállego y del Aragón, donde escaseaban.
Y mientras tanto los musulmanes y los cristianos se veían enzarzados en pequeñas escaramuzas en los campos todavia no segados, al mismo tiempo que los cristianos estudiaban las posibilidades de asedio de la ciudad y sus puntos débiles, siendo en una de estas exploraciones donde el rey Sancho Ramírez encuentró la muerte de un flechazo disparado desde una barbacana, en un reconocimiento de la muralla. Y aún en Huesca una de las colinas de su lado norte se llama en recuerdo de ello “el pueyo de Don Sancho” (conocido como “el tozal de las mártires”, del que ya hemos hablado en anteriores capítulos), porque en él murió dentro del campamento del ejército sitiador el gran rey, verdadero forjador del reino aragonés.
Imagen de Sancho Ramírez cuando le alcanzó la flecha
Sin embargo, modernas investigaciones han demostrado que no fué de flecha la muerte de Don Sancho, sino de enfermedad natural, lo que no quita que encontrase la muerte en el medio que vivió, rodeado de sus guerreros y en la tienda real de su campamento. Tras su traslado a Montearagón (y más tarde a San Juan de la Peña), su hijo Pedro se propuso cumplir los deseos de su padre, que según la tradición, en su mismo lecho mortuorio le hizo juramento de no levantar el sitio hasta la rendición de la ciudad. Y Pedro I lo cumplió.
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Tags: Alquézar, Barbastro, huesca, La Conquista, Loarre, Montearagón, OSCENSES HISTÓRICOS, Pedro I de Aragón, Sancho Ramírez






Hace 8 meses que no continuaís con la historia de la ciudad, y esto dice muy poco de vuestra seriedad. NO EMPECEIS LO QUE NO VAYAIS A FINALIZAR.
saludos.
Armando, lo primero no creo que sea necesario gritar para decir las cosas, ya que no por poner mayúsculas vas a tener más razón.
Y para seguir, cómo ya hemos dicho muchas veces la página es un hobby para que tengáis más información sobre Huesca que tenemos que compaginar con nuestra vida diaria (que actualmente no está ubicada ni en Huesca), es más, no se obtienen ni beneficios para cubrir los gastos que genera la misma, aunque con que le interese 1 artículo a 1 persona ya estamos contentos, ya que la información publicada habrá servido para algo.
Durante los últimos meses hemos estado ocupados con muchas cosas que creemos prioritarias a “un hobby”, como puede ser trabajar para poder pagar las facturas (que en los tiempos que corren las cosas no están para echar cohetes).
Nuestra intención es continuar con la sección, pero necesita una dedicación de tiempo para investigar la historia que ahora mismo no tenemos (tanta como desearíamos), aunque se sigue trabajando en esa sección y en otras a un ritmo menor. También hay que decir que antes de empezar con la historia ya teníamos preparados varios capítulos, de ahí la asiduidad con la que se publicaban al principio
Lamento que pienses que no somos serios simplemente porque no tenemos tanto tiempo a dedicar a la página como nos gustaría (en ningún momento nos marcamos plazos “obligatorios”), pero aceptamos la crítica e intentaremos mejorarlo.
De la misma manera, te invito a tí y a todo el que quiera a colaborar con la web enviando artículos de opinion, noticias, ideas para mejorar la web… a través de nuestro correo admin@eloscense.com
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