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OSCENSES HISTÓRICOS: PEDRO I DE ARAGÓN

October 14th, 2009 Romptchos No comments

Pedro I de Aragón, (ca. 1068 – Valle de Arán, 28 de septiembre de 1104), rey de Aragón y Pamplona (1094 – 1104)

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Fue hijo de Sancho Ramírez e Isabel de Urgel.

A partir del 4 de junio de 1094 pasa a ser rey de Aragón y de Pamplona, cuando ya lo era de Sobrarbe y Ribagorza desde 1085. El reinado de Pedro I significó la expansión del territorio aragonés en sus tramos central y oriental, llegando hasta la Sierra de Alcubierre y los Monegros.

Conquistó Huesca en (1095), después de derrotar a Al-Musta’in II de Zaragoza en la batalla del Alcoraz. Combatió al lado del Cid en la batalla de Bairén (1097), más tarde tomó Barbastro (1101), Sariñena e intentó tomar Zaragoza. Sitió Tamarite de Litera (1104) y reglamentó el fuero de los infanzones. Consolidó la supremacía militar de las tropas cristianas sobre las musulmanas, muriendo el 28 de septiembre de 1104, en el Valle de Arán.

Se casó en primeras nupcias con Inés de Aquitania, en Jaca, en 1086, de la que tuvo dos hijos que murieron antes que el padre:

1. Pedro de Aragón, nacido en 1086 (aprox.), que casó en 1098 con María Rodríguez hija del Cid, y que murió en 1104. Su matrimonio es uno de los más cantados en la literatura española, dado que es mencionado en unos versos muy repetidos del Cantar de mio Cid.
2. Inés de Aragón, que murió en 1103.

En segundas nupcias se casó el 16 de agosto de 1097 en Huesca con Berta, hija del marqués Pedro de Italia y de Inés de Potiou, dándole como dote unas tierras en la Galliguera oscense, en la que gobernaría varios años después de su muerte.

No tuvo descendencia de este segundo matrimonio, por ello, tras su muerte, pasó a sucederle su hermano Alfonso.

En la actualidad, un hotel de la ciudad de Huesca lleva el nombre de este Rey.

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Historia de la ciudad de Huesca (4)

August 24th, 2009 chuanon 1 comment

Capítulo IV: La Osca romana (parte III)

En el anterior capítulo hablábamos de las guerras sertorianas, como transcurrieron las campañas de lucha contra Pompeyo y Metelo, y como finalmente Quinto Sertorio perdía la vida víctima de una traición perpetrada por uno de los que combatieron junto a él, Perpena.

Osca, centro de aquella provincia de la España citerior, guardó religiosamente el recuerdo del gran caudillo (Quinto Sertorio), bienhechor que tanto la había enaltecido y pronto tuvo ocasión de demostrar su odio contra los asesinos.

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Pocos años gozó de paz Hispania. Continuaban en Roma las rivalidades entre generales y políticos ambiciosos, que aspiraban al poder en aquellos tiempos de decadencia de la República. Tras los años del primer triunvirato (Julio César, Pompeyo y Craso) y una vez muerto el último, estalló la guerra entre los dos primeros, y Pompeyo (uno de los grandes rivales de Sertorio) vino a España, hacia el año 67 a.C.  Se hizo con ella fácilmente, pero Osca y otras ciudades fieles a la memoria de Sertorio, no quisieron someterse y ofrecieron durante varios años una tenaz resistencia que únicamente pudo ser vencida ante la superioridad material y la violencia.

Pero más tarde, cuando estalló la rivalidad entre Pompeyo y Julio César (que vino en persona a combatir a los pompeyanos que en España tenían su fuerza principal) Osca tuvo ocasión de cumplir su venganza por el asesinato de Quinto Sertorio. César llegó a España al frente de sus legiones, dispuesto a exterminar de una vez al partido pompeyano. Asentó sus tropas en las llanuras de Ilerda (Lérida), entre los ríos Cinca y Segre, encontrándose en una situación apurada debido a las crecidas extraordinarias de sus cauces y por lo intentos de las fuerzas pompeyanas mandadas por Petreyo (militar romano), Afranio (militar y político fiel seguidor del partido pompeyano) y Varron (militar y funcionario romano de rango ecuestre, lugarteniente de Pompeyo). Seguir leyendo…

La historia de la ciudad de Huesca (3)

August 7th, 2009 chuanon No comments

Capítulo III: La Osca romana (parte II)

En el capitulo anterior, terminamos hablando de la huida de ilustres romanos, opuestos al régimen dictatorial de Sila en Roma (los partidarios de Mario, que pertenecía al partido popular, tales como Quinto Sertorio), y como éstos se sirvieron de Hispania para hacer de ésta, tomando como una de sus capitales a la ciudad de Osca, su centro de operaciones contra el dictador de Roma.
Quinto Sertorio partió hacia Hispania donde estableció su centro de resistencia, nombrando como capitales de su nuevo “imperio” a Ébora en la Lusitania y OSCA en la Tarraconense, que fueron sus centros de dominación. Con razón pues, se puede llamar a Huesca “la ciudad de Sertorio” y con razón la historia y la gloria de la ciudad va unida a su nombre ilustre, al que comienza a hacer justicia creyéndole uno de los más nobles y capaces conductores de la democracia romana, que con tanta habilidad y condición supo atraerse a su causa a los españoles, aún superficialmente romanizados.
Con este fin,  Sertorio, instituyó en Ébora un Senado a la manera romana y en Huesca fundó la famosa escuela en la que los hijos de las familias más distinguidas ibéricas, aprendieron las letras griegas y latinas, atrayendo a muchos a su causa. Aquella fue la famosa “escuela Sertoriana”, de donde tomó el nombre la Universidad fundada por Pedro IV y como heredera de ella el instituto de 2.ª Enseñanza “Instituto Sertoriano”, hoy de Ramón y Cajal.

180px-Escudo_de_la_Universidad_de_HuescaEscudo de la universidad Sertoriana de Huesca

Únicamente nos habla de ella Plutarco, que nos la describe sucintamente. Por el sabemos, cómo gracias a estas cualidades de verdadero caudillo, pudo reunir Sertorio el fervor entusiasta de los lusitanos, celtíberos, ilérgetes de los que fue su general y estratega y habilísimo en el arte de la guerra ibérica (guerrillas).

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OSCENSES HISTÓRICOS: 1. QUINTO SERTORIO

June 22nd, 2009 Romptchos No comments

Hoy queremos abrir un nuevo apartado en nuestra web. En este vamos a tratar a Oscenses (O que realizaron gran parte de su vida en Huesca) históricos.

Comenzaremos la serie con Quinto Sertorio:

Podeis disfrutar de un audio del programa “La Rosa de los Vientos” de Ondacero narrado por Juan Antonio Cebrian.

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

sertorio

(Imagen de Quinto Sertorio)

Militar, político y buscavidas, encarna a la perfección al héroe rebelde del mundo antiguo. Ensalzado por autores como Plutarco, plantó cara en Hispania durante varios años a las implacables legiones romanas, hasta convertirse en el enemigo público número uno de la mortecina república Romana.

Nacido hacia 122 a. C en Nursia, pertenecía a una influyente familia romana de la nobleza. Siendo adolescente orientó su vocación a la milicia e hizo armas luchando contra las tribus germánicas, principalmente, cimbrios y teutones. Según las crónicas de la poca, fue fiel a su tío y siete veces cónsul Cayo Mario (Reformador de la organización interna de las Legiones Romanas en todos los aspectos y conocida por el nombre de “Las Reformas de Cayo Mario” así como gran estratega militar), junto al que participó en algunas victorias en las que contrajo méritos suficientes para ascender en el escalafón militar.

cayomario(Imagen de Cayo Mario)

Años más tarde, luchando en Hispania, destacó por diversas acciones bélicas, como la acontecida en Castulo (Linares), ciudad que fue arrasada en represalia por la masacre que los autóctonos cometieron sobre algunas unidades legionarias pertrechadas en la localidad. La noticia llegó a Roma, y el Senado le concedió la corona cívica con hojas de roble, el mismo triunfo que alcanzara Cayo Julio César tiempo después.

Sertorio mostró afinidad por la ideóloga política de su admirado Mario y, en consecuencia, se afilió al partido popular que luchaba contra los conservadores optimates, cuyo representante más destacado era Sila, quien -en enero de 81 a. C.- entraba a sangre y fuego en Roma en uno de los capítulos más vergonzosos de su historia.

Hasta esa fecha, Sertorio había prosperado como magistrado romano, siendo nombrado en 83 a. C. pretor de la provincia Hispania Citerior (comprenda la costa este, desde los Pirineos a Cartagena). Los acontecimientos del conflicto civil le alejaron del poder y quedó a expensas de ser purgado por el nuevo dictador romano. Se convirtió en un proscrito cuya única salida fue la de proclamar una guerra personal contra Roma y, con un puñado de soldados, se adueñó de la provincia Citerior.

citerior

Su carisma y elocuencia ganaron para su causa a miles de veteranos legionarios que vivían como colonos en la península Ibérica. Consiguió formar un pequeño ejército de 9.000 efectivos, que fraccionó en dos contingentes, dispuesto a defender los pasos pirenaicos y el valle del Ebro contra las tropas que estaba a punto de enviar Sila para reprimir la sublevación provincial.

En la primavera de 81 a. C. llegó el general Annio Lusco al mando de dos legiones que aplastaron sin miramientos a los 6.000 hombres dirigidos por Livio Salinator, lugarteniente de Sertorio. Éste fue proclamado hostis publicus; es decir, enemigo público de Roma, lo peor que le podía ocurrir a un ser humano de la antigüedad. Tras su derrota en los Pirineos se replegó, junto al resto de su ejército, hasta Cartago Nova (Cartagena) y embarcó rumbo a las costas africanas con la esperanza de rehacerse para contraatacar.

romanos

Éste permaneció fuera de Hispania hasta el año 80 a. C., pero poco después los lusitanos -siempre levantiscos ante los invasores latinos- le ofrecieron el mando de sus ejércitos, pues vean en él al sucesor de su héroe Viriato. El flamante caudillo poseía unas condiciones innatas para la guerra y supo ver en sus nuevos soldados cualidades para combatir a las legiones romanas.

De inmediato, se empleó en el entrenamiento de aquellas unidades mixtas formadas por veteranos legionarios y formidables guerrilleros. Pronto, la mezcla de ambos conceptos comenzó a dar sus frutos y así logró apoderarse de un amplio territorio peninsular. Ante esta respuesta de Sertorio, Sila decide nombrar a Quinto Cecilio Metelo procónsul de la Hispania Ulterior donde llegó con dos legiones en torno al año 79 a. C.: aproximadamente en esta época funda Castra Cecilia (Cáceres) y Metellinum (Medellín, Badajoz), ampliando la futura Vía de la Plata. Al principio Metelo consiguió algunas victorias pero pronto Sertorio, mejor conocedor de esas agrestes tierras y habiendo aprendido de los pueblos celtíberos y lusitanos la táctica de la guerrilla, impuso su autoridad y consiguió dominar la mayor parte del territorio estableciendo la capital “de la nueva Roma” en Osca, la íbera Bolscan, actual Huesca.

Durante ocho años los ejércitos sertorianos mantuvieron en jaque a cuantas legiones fueron enviadas desde Roma.

triangulo

En el año 77 a. C. Metelo realizó una emisión de denarios a su nombre, con la inscripción Q(uintus) C(æcilius) M(etellus) P(ius) I(mperator) o simplemente IMPER, con una cabeza de Pietas (piedad) en el anverso aludiendo a su cognomen, «pío».

monedasuq2gs7(No sabemos si se tratan de los IMPER)

En ese tiempo, Sertorio llegó incluso a soñar con la invasión de la península italiana, mientras creaba un Senado paralelo en Hispania y estrechaba lazos con las entidades tribales. En ese sentido, fundó una escuela de altos estudios en Osca (Huesca), en la que se pretenda formar como magistrados a los hijos de los jefes nativos leales a su causa.

Finalmente, Roma utilizó toda su capacidad bélica para aplastar el foco rebelde hispano y mandó las tropas de los generales Metelo y Pompeyo que, en un efecto tenaza, acabaron con Sertorio refugiado en sus reductos del norte peninsular. Las batallas se sucedieron, originando miles de muertos en uno y otro bando, con episodios trágicos como el sitio de Calagurris (Calahorra), en el que la práctica totalidad de sus habitantes murió por las armas o el hambre.

En el año 73 a. C se puso precio a la cabeza de Sertorio quien, sólo y abandonado por sus antiguos aliados, fue asesinado a traición en un banquete que se celebraba en Osca. Una vez eliminado, Hispania fue momentáneamente pacificada. No obstante, las Guerras Sertorianas contribuyeron a minar los cimientos de la república romana y decenios más tarde aflorara el nuevo estamento imperial.

En Huesca, existe una calle con su nombre, en el Casco Antiguo. Se encuentra, como se puede apreciar en las diferentes imágenes entre la Plaza de la Catedral (donde se sitúa también el Ayuntamiento) y la Plaza Universidad (donde se encuentra también el Museo Provincial)

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Fuente principal de la información gracias a:

Juan Antonio Cebrian. Programa “La Rosa de los Vientos” Ondacero Radio.