Capítulo VIII: Huesca musulmana (parte II)
La historia de la ciudad siguió siempre ligada a las vicisitudes de Zaragoza. Así, cuando el derrumbamiento del Califato, sobre todo en toda la región del reino moro de Zaragoza (dominado sucesivamente por los Tochibies y los Beni-Hud, familias de gran prestigio de la aristocracia árabe en España) y más aún después de la muerte de Almanzor (1002), se creo una atmósfera de temor entre los árabes al ver el deseo de los caudillos pirenáicos de apoderarse de la ciudad del Isuela, que si hemos de creer a los cronistas árabes, gozaba de un gran prestigio e importancia.

No osbtante y a pesar de ser una ciudad de gran reputación y prestigio, apenas tenemos noticias del aspecto de la “Huesca mora”. Sabemos que la ciudad estaba rodeada de un ancho foso, que quizás la vieja ciudad romana que se extendía en ambas márgenes del río, se debió ir concentrando poco a poco alrededor de la colina de la antigua acrópolis (casco viejo de la ciudad), ante el temor de las “razzias” (incursiones) y algaradas constantes de un perenne estado de guerra. La muralla de Huesca, de la que quedan algunos restos bastante deteriorados, fue construida por los musulmanes; quienes al asentarse en Huesca ya se encontraron con la existencia de un núcleo fortificado de época Ibero-Romana, en la parte alta de la ciudad (Alcazaba Vieja). El gobernador Amrus recibió, en el año 874-875 la orden del califa de Córdoba de amurallar la ciudad. A partir del siglo X, el crecimiento de la ciudad, con nuevos barrios o arrabales extramuros, obligó a construir un tercer cinturón defensivo de tierra. Con un perímetro de unos 2000 metros aproximadamente, su trazado coincidía con las calles Coso Alto, Coso Bajo y Joaquín Costa.

De sus 99 torres se conserva únicamente la del Septentrión, remodelada según estilo gótico. Estas torres estaban separadas 22 metros entre sí. En la muralla había 7 puertas, las más importantes orientadas hacia los cuatro puntos cardinales. La primera se llamaba “de la Alquibia” (nombre arábigo, y que quiere decir puerta que mira hacia el medio dia, que es la que ahora llaman de la Correria, comienzo de la actual calle Ramiro el Monje), la segunda es la puerta del “Alpargán” (calle de mozárabes), la tercera es la puerta de Piedra, que ahora es comunmente dicha de Santo Domingo, por estar junto a su convento. La cuarta es la puerta de “Montearagón”, y ahora es llamado portal de San Agustín o la Porteta (por salirse por el a su convento), la quinta se llama puerta de “San Miguel”, y la septima, la de “Ramian” que ahora dicen del Collo.
De todas ellas solo quedan vestigios de una: “La Porteta”, frente a la Plaza de Toros. Conserva el cubo de muralla que la flanqueaba en su lado sur. La estructura en ladrillo que recordaba su función de puerta, ha sido dañada en 2005 por el paso de un camión. La Porteta o Puerta de Montearagón, a través de la cual se accede a dependencias episcopales.

Tenemos también noticias por los cristianos, que nos hablan con orgullo (propio de conquistadores) de la famosa “Misleida”, que consiguieron volver cristiana y que era la mezquita mayor ,que ocupaba el lugar de la actual catedral, y que ellos creian una de las mejores de España.
Fueron también otras muchas mezquitas las que se encontraban dentro de la ciudad musulmana, tal como la de la “Zuda”(seminario), la que luego fue iglesia de San Martin (ya derruida), etc. Es también indudable que como era de costumbre en las ciudades musulmanas, la mayoría de las gentes de religión distinta, ocuparían barrios aparte, así el de San Pedro el Viejo dentro del “mozárabe”, y el hoy llamado “barrio nuevo” que fué la antigua “judería”.
Esperamos que os haya gustado. El proximo capítulo será: Capítulo IX: La Conquista (1096)